Aprender a despedirme,
a cerrar dibujos
a saber cuando irme
cuando parar
cuando no decir de más
cuando observar
es otro de los aprendizajes
que templando la balanza
me hace mas liviana
me permite irme sin cabos sueltos
irme a secas
y olvidar como parte de la transformación
no sin antes, volverlo un lenguaje propio,
el olvido puede ser un codigo del vacío que se dibuja según las palabras que lo antecedieron,
hallar los interticios
como quien compone una partitura.
Los silencios de cuatro tiempos
las ligaciones las cadencias
el hechizo de hallar el tiempo.
De saber estar
parte de la magia es coincidir en aquella sincronia que potencia esos microinstantes.
Entonces seguir el movimiento.
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