jueves, 28 de junio de 2012
She need a way to turn around the bend She said I want to walk away and start over again
Pierre había carecido de vida sexual durante años, y Martha nacía a
ella en esos momentos. Le recibía siempre con la boca abierta y con el
sexo húmedo. El deseo se apoderaba de Pierre sólo con que pensara en que
Martha le estaba esperando en el cuartito obscuro. Actuaban como
animales en lucha, dispuestos a devorarse mutuamente. Si Pierre vencía y
la inmovilizaba debajo de él, la tomaba con tal fuerza que parecía
coserla a puñaladas con el sexo, una y otra vez, hasta dejarla exhausta.
Su armonía era perfecta: su excitación crecía al mismo tiempo. Ella
tenía una forma de subírsele encima que recordaba la de los animales. Se
restregaba contra su miembro erecto y contra su vello púbico con un
frenesí tal, que hacía jadear a Pierre. Aquel cuartito obscuro se
convirtió en una guarida de animales. En ocasiones iban a la granja
abandonada y pasaban en ella la tarde. Estaban tan saturados de hacer el
amor, que si Pierre besaba los párpados de Martha, ella podía sentir
los efectos en la entrepierna. Sus cuerpos estaban cargados de deseo y
no podían agotarlo.
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